Ya amaneció, está sola y de pronto siente que “ser así” debe ser bueno.
Despacio hace un esfuerzo por levantarse. Ahora en pié. El café hierve.
No se quema la boca y le arden los labios.
Sale a la calle mojada de hastío, la gente en domingo suele dormir. Ella aparece cuando no hay nadie, se deja de andanzas.
Sólo no ve. Se cruza con él, con “los otros él” que puede haber. No les dice nada, sólo no responde a las miradas.
Hace que sus pasos sigan, mientras algo de sí se queda ahí parada como queriendo que le digan algo … más
-“La calle está llena de ti, de tantos tu, que no me atrevo ni a mirar”.
Impávida, acorazada, sigue. Ya no hay voz que la detenga, y su marcha se vuelca hacia el lado opuesto de la acera. Observa, toma una imagen y a otra, las suelta; a todas las va dejando como para que alguien más las mire...
Está en el centro nuevamente y la gente que la espera, esperará…
Siempre he querido uno, pero no lo encuentro. A veces en sueños los he oído cuando pasan, estruendosos me hacen encoger las piernas debajo de las sábanas.
Podría pedir que me pintaras un león, pero no quiero morir aún. Tal vez mejor una mariposa, pero en la cabeza no se vería.
Jamás te pediría que me dibujaras un cordero, corro el riesgo de que hagas una caja con respiraderos. Definitivo, quiero un dragón en el pecho.
En el café mientras llovía, comentaba lo didáctico de decirle a Andrei qué es una línea. Sí, es la “sucesión continua e indefinida de puntos en la sola dimensión de la longitud”. Pero lo que yo veía era un haz de luz que con la lluvia era más que un "conjunto de partículas o rayos luminosos de un mismo origen, que se propagan sin dispersión". Eran sólo entonces las luces de los autos entrecortadas por las gotas? No lo creo, de ser una línea, no era una línea iluminada, era una línea de luz que se componía por momentos de miles de puntos que caían del cielo.
Le gusta dormir lejos del ruido, desaparecer en medio de la gente en una ciudad que no sabe que se pierde.
Deja de oír el timbre de las voces estridentes -la suya retumba dentro -
Suele salir la mitad del año preparada para las mañanas y tardes nubladas, y se arrepiente de la ropa a medio día, cuando el sol a plomo cae y se tiene que guarecer, esperando que llueva para salir a andar por las calles empedradas del centro.
Ya no sueña con tomar un autobús sin destino. Hoy no se embarca.
No te fíes si te juro que es imposible no dudes de mi duda y mi quizás el amor es igual que un imperdible perdido en la solapa del azar.
La luna toma el sol de madrugada "nunca jamás" quiere decir tal vez, la muerte es un amante despechadao que juega sucio y no sabe perder.
Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte que no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor que te sigo debiendo todavía una canción de amor.
No acudas si te llamo de repente no te pierdas si te grito piérdete a menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después.
Se aferra el corazón a lo perdido los ojos que no ven miran mejor cantar es disparar contra el olvido vivir sin ti es dormir en la estación...
"El teatro es una actividad artística, esencialmente colectiva.
Una producción simbólica de la realidad del ser humano en cuyo proceso de creación intervienen otras disciplinas, pero no obstante, posee su propia independencia.
Su especificidad consiste en la acción dramática y su representación."
No conoció mucho a Rodolfo Valencia, sin embargo sabe de él y su filosofía del teatro y de la vida por dos de sus alumnos, César y Mónica. Nada es de extrañarse que en una disciplina como esta las fibras más sensibles de las personas salgan de pronto a relucir. Ese fue el caso... "El viejo"-como le llamaban- es ya una figura mítica para muchas personas. Creador e investigador en el ámbito de la actuación; era un leal compañero en las charlas de la cafetería.
"El Maestro Valencia", como se le conoce en la Facultad de Filosofía y Letras, era un hacedor del presente en escena; Sergio Santiago Madariaga decía que siguiendo las líneas del mejor teatro en México siempre se llegaba a él...
Fue mucho, todo lo que pudo tocarla alguien como él. Una tarde de sol intenso, calor y la casa comiéndose un pastel y sus palabras. El café chorreaba por la piel, César tendría veinticinco.
De esa ocasión (y ya de tiempo atrás) le quedaba uno de los mejores aprendizajes que hubiera tenido: "Viva su presente maestra!", decía el viejo Valencia. Lo retomó después de noches y noches de insomnio tratando de decifrar lo que el profesor dejaba en la cabeza de su hermano; eran entonces Hamlet, Otelo y Medea las figuras a quienes desentrañaban.
"El hermano que pierde al padre"-dijo entre labios-. Y sí, a uno de ellos por lo menos. Hace poco estuvo a punto de perder al otro, al que compartieron desde antes; ese dolor hubiera sido más intenso para ambos.
Hoy no pudo evitar salir corriendo. Llamó a casa cuando en la entrada del edificio donde está la efigie de Atenea se topó inesperadamente con un anuncio que a la letra lamentaba el deceso del anciano maestro.
Habló con Jorge, le dijo que todo el mundo estaba enterado (como siempre, todo el mundo menos ella). Trató de encontrar algún rastro que le indicara su fallecimiento para colocarlo en algún sitio a modo de homenaje, pero nada: "Parece que el mundo está destinado a olvidar".
"Aquí nadie olvida!"-y lloraba-. "El viejo no sabe que me ha hecho llorar esta tarde su ausencia, casi lo escucho diciendo en una mañana de clase: "El teatro es liberación", "Vivase en el presente maestra! "¡Haga de este momento su realidad y tire lo demás!"
El 24 de Julio, el viejo Valencia echó a andar, "y se fue a la siguiente brigada teatral", esta vez no se sabe dónde...
"En el fondo se ve a un hombre viejo que camina sin volver la mirada, sus pasos se hacen firmes por el uso del bastón. -Sale por piernas- Se apagan las luces, cae el telón...".
A Rodolfo Valencia, por haber sido el maestro de mucha gente, quienes todavía no saben que él lo fue, pero viven sus enseñanzas.
"No hablo del espacio que esta fuera de la forma, que rodea al volumen, y en el cual viven las formas, sino que hablo del espacio que las formas crean, que vive en ellas y que es tanto más activo cuanto más oculto actúa".
Eduardo Chillida
"No hablo del espacio que esta fuera de la forma, que rodea al volumen, y en el cual viven las formas, sino que hablo del espacio que las formas crean, que vive en ellas y que es tanto más activo cuanto más oculto actúa".
Eduardo Chillida